Aragón es una comunidad autónoma del noreste peninsular, organizada en tres provincias: Huesca, Teruel y Zaragoza. Su rasgo demográfico más característico es el fuerte contraste entre el área metropolitana de Zaragoza, que concentra a más de la mitad de la población autonómica, y el resto del territorio, marcado por la baja densidad y la dispersión rural. Teruel, en particular, figura habitualmente entre las provincias menos pobladas de España, con todo lo que eso implica para la sostenibilidad de los servicios y para el perfil de los pensionistas residentes.
Esta dualidad se traslada al sistema de pensiones. Zaragoza aporta el grueso de altas en el Régimen General gracias a su tejido industrial, logístico y de servicios, mientras que Huesca y Teruel mantienen un peso comparativamente mayor del trabajo agrario, ganadero y forestal, así como del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos vinculado a explotaciones familiares. El envejecimiento poblacional en las zonas rurales aragonesas es uno de los más acentuados del país, con tasas de dependencia elevadas y una pirámide invertida en numerosos municipios.
En el plano normativo, Aragón se rige por el régimen común de la Seguridad Social, sin las particularidades fiscales del País Vasco o Navarra. El reconocimiento y pago de pensiones contributivas funciona, por tanto, igual que en el resto del territorio común. La gestión de las pensiones no contributivas y otras prestaciones asistenciales sí está transferida al Gobierno de Aragón, que las administra a través del Instituto Aragonés de Servicios Sociales.