Huesca es la más septentrional de las tres provincias aragonesas. Su geografía está dominada por el Pirineo central, las sierras prepirenaicas y la depresión del Ebro al sur, con el Somontano y los Monegros. Es un territorio extenso y con muy baja densidad de población, articulado en torno a la capital, Huesca, y a núcleos comarcales como Barbastro, Monzón, Jaca, Sabiñánigo, Fraga y Binéfar.
En el sistema de pensiones, Huesca combina un Régimen General con peso industrial relativamente alto para su tamaño —concentrado en el corredor del Cinca (Monzón, Binéfar, Fraga) con química, transformados metálicos, papel y agroalimentaria— y una presencia muy notable del RETA y del Sistema Especial Agrario integrado en el Régimen General. La actividad agraria oscense es diversa: secano y regadío en la depresión del Ebro, frutales en el Bajo Cinca, viñedo en el Somontano, ganadería extensiva en la montaña. El RETA se sostiene también en pequeño comercio, hostelería de montaña vinculada a la nieve y al turismo del Pirineo, y explotaciones familiares.
El Régimen Especial del Mar es testimonial. La pirámide de población está claramente envejecida, sobre todo en las comarcas pirenaicas y en el Somontano interior, con dinámicas históricas de despoblación rural intensa. La provincia recibe pensiones de jubilación con cuantía media próxima al promedio aragonés, sostenida por el peso del tejido industrial del Cinca. La gestión de pensiones contributivas corresponde al INSS bajo el régimen común; las no contributivas y otras prestaciones asistenciales son competencia del Gobierno de Aragón a través del IASS.