Teruel es la provincia más meridional de Aragón y una de las menos pobladas y más despobladas de toda la Unión Europea. Su geografía combina el Sistema Ibérico, las sierras de Albarracín, Gúdar-Javalambre y Maestrazgo con la depresión del Jiloca y el bajo Aragón. Su capital, Teruel, mantiene un peso administrativo y de servicios; el resto de la provincia se articula en núcleos pequeños como Alcañiz, Andorra, Calamocha, Utrillas, Calanda o Mora de Rubielos.
En el sistema de pensiones, Teruel presenta un perfil marcado por la baja densidad de cotizantes y un envejecimiento muy acentuado. El Sistema Especial Agrario integrado en el Régimen General y el RETA agrario tienen un peso significativo, vinculados al cereal, al almendro, al melocotón del bajo Aragón, al jamón de Teruel y a la ganadería extensiva. El Régimen General urbano se concentra en la capital y en Alcañiz. La provincia conserva, además, un volumen residual pero relevante de pensiones del Régimen Especial de la Minería del Carbón, vinculadas al cierre histórico de la cuenca minera de Andorra-Sierra de Arcos y al proceso de transición de las térmicas asociadas.
El Régimen Especial del Mar es inexistente. Demográficamente, Teruel es una de las provincias con la pirámide de población más invertida del país, con saldo vegetativo persistentemente negativo y un fenómeno de despoblación rural extremo en muchas comarcas. Esa estructura demográfica presiona la ratio cotizantes/pensionistas a la baja. La gestión de pensiones contributivas corresponde al INSS bajo el régimen común; las no contributivas y otras prestaciones asistenciales son competencia del Gobierno de Aragón a través del IASS.