Galicia es una comunidad autónoma situada en el noroeste peninsular, organizada en cuatro provincias: A Coruña (La Coruña), Lugo, Ourense y Pontevedra. Su geografía, marcada por una fachada atlántica extensa y un interior montañoso y rural, ha condicionado durante décadas la composición de su mercado laboral y, por tanto, la del sistema de pensiones. Galicia destaca, además, por un poblamiento extraordinariamente disperso, con un número de núcleos de población superior al de cualquier otra comunidad autónoma.
En el plano del sistema de pensiones, Galicia presenta dos rasgos estructurales especialmente relevantes. El primero es el peso histórico del Régimen Especial del Mar, que ha tenido en localidades como Vigo, A Coruña, Marín, Burela o Ribeira algunos de sus núcleos más importantes a nivel estatal, sostenido por la pesca de altura, bajura y la marisqueo. El segundo es la presencia significativa del Sistema Especial Agrario integrado en el Régimen General y, sobre todo, del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos vinculado a explotaciones familiares ganaderas y agrarias en el interior, en particular en Lugo y Ourense.
Demográficamente, Galicia es una de las comunidades más envejecidas de España, con una pirámide claramente invertida en gran parte del rural y un saldo vegetativo persistentemente negativo. Esto se traduce en una ratio cotizantes/pensionistas desfavorable y en una alta presencia relativa de pensiones de viudedad. La gestión de pensiones contributivas depende del INSS bajo el régimen común; las no contributivas y otras prestaciones asistenciales corresponden a la Xunta de Galicia a través de la Consellería competente.