Castilla-La Mancha es una comunidad autónoma del centro-sur peninsular, organizada en cinco provincias: Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo. Es una de las comunidades más extensas de España y, al mismo tiempo, una de las menos densamente pobladas, con un fuerte contraste entre las áreas próximas al corredor de Madrid (especialmente Toledo y Guadalajara) y las zonas rurales de Cuenca y la serranía de Albacete y Ciudad Real, sometidas a procesos intensos de despoblación.
El sistema de pensiones en Castilla-La Mancha refleja esa dualidad. Las áreas próximas a Madrid han recibido durante años población activa joven que cotiza al Régimen General y, en menor medida, al RETA, lo que sostiene la base de cotizantes regional. En el resto del territorio, el Sistema Especial Agrario integrado en el Régimen General y el RETA vinculado al pequeño comercio y a las explotaciones agroganaderas familiares tienen un peso comparativamente mayor. La viticultura, el olivar y el cereal son actividades de larga tradición que han generado carreras de cotización características del agrario.
Demográficamente, Castilla-La Mancha presenta un envejecimiento marcado en sus zonas rurales, con municipios donde los pensionistas superan ampliamente a los activos. El conjunto regional, sin embargo, suaviza esa imagen gracias al peso de la corona metropolitana madrileña. La comunidad se rige por el régimen común de la Seguridad Social, y las pensiones no contributivas son gestionadas por el Gobierno regional a través de sus servicios sociales.