Cuenca es una provincia del este de Castilla-La Mancha, articulada entre la Serranía de Cuenca al noreste, La Mancha al sur y la Alcarria al oeste. Es una de las provincias menos densamente pobladas de España. Su capital, Cuenca, conserva un casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad y articula los servicios administrativos, sanitarios y educativos. Núcleos como Tarancón, Motilla del Palancar, San Clemente, Las Pedroñeras, Belmonte o La Almarcha sostienen las dinámicas comarcales.
En el sistema de pensiones, Cuenca presenta un perfil marcado por el peso del Sistema Especial Agrario integrado en el Régimen General y del RETA agrario, vinculados al cereal manchego, al viñedo, al ajo de Las Pedroñeras, al champiñón de la zona de Motilla y a la ganadería ovina y caprina. El Régimen General urbano se concentra en la capital y en Tarancón, sostenido por administración pública, sanidad, comercio y agroalimentaria. El sector forestal y micológico tiene presencia relevante en la Serranía. La proximidad de la zona oeste de la provincia (Tarancón) al área metropolitana de Madrid genera un componente de movilidad laboral con cotización al Régimen General fuera de la provincia.
El Régimen Especial del Mar es inexistente. La cuantía media de pensión se sitúa habitualmente entre las más bajas de Castilla-La Mancha, lastrada por el peso del agrario y por la ausencia de un tejido industrial significativo. Demográficamente, Cuenca es una de las provincias más envejecidas y despobladas del país, con saldo vegetativo persistentemente negativo y un proceso de despoblación rural extremo en buena parte del territorio, especialmente en la Serranía y la Alcarria. La gestión de pensiones contributivas corresponde al INSS; las no contributivas, a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.