Las Islas Baleares son una comunidad autónoma uniprovincial e insular formada por Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera y Cabrera. Su economía está fuertemente especializada en el sector servicios, con un peso decisivo del turismo, la hostelería y el comercio. Esta estructura productiva condiciona de forma directa el perfil del cotizante medio en las islas y, por extensión, las características de las pensiones que se generan en su mercado laboral.
La estacionalidad turística marca buena parte de las trayectorias laborales: contratos discontinuos, intensidad de cotización concentrada en temporada alta y un mayor uso de figuras como el fijo discontinuo. Esto puede repercutir en la base reguladora futura de quienes desarrollan toda su vida laboral en las islas, especialmente en el Régimen General vinculado a hostelería. El Régimen Especial de Trabajadores Autónomos también tiene una presencia notable, sostenida por el tejido de pequeñas empresas turísticas y comercios.
A pesar de tratarse de una comunidad demográficamente más joven que la media nacional, gracias a la inmigración interior y exterior atraída por su mercado laboral, Baleares también soporta un envejecimiento creciente entre la población autóctona y empieza a notar una mayor presión sobre el sistema. La comunidad se rige por el régimen común de la Seguridad Social, sin sistema fiscal propio en materia de cotización. Las pensiones no contributivas y otras prestaciones asistenciales son gestionadas por el Govern balear a través de sus servicios sociales.