El Pacto de Toledo es el acuerdo parlamentario alcanzado por primera vez en 1995 que sentó las bases del consenso político sobre la reforma y el mantenimiento del sistema público de pensiones en España. Se materializa, periódicamente, en las recomendaciones aprobadas por la Comisión del Pacto de Toledo del Congreso de los Diputados.
Sus rasgos clave:
- Naturaleza política, no jurídica: el Pacto no es una ley, sino un conjunto de recomendaciones aprobadas por consenso de los grupos parlamentarios. Después, los Gobiernos las traducen en leyes y reformas concretas.
- Periodicidad: las recomendaciones se han renovado en distintas fases (1995, 2003, 2011, 2020), recogiendo los retos pendientes y las nuevas prioridades.
- Principios rectores: separación de fuentes de financiación (cotizaciones para contributivas, impuestos para no contributivas), mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones, fortalecimiento del Fondo de Reserva, reformas paramétricas, mejora de la pensión de viudedad, lucha contra la brecha de género, sostenibilidad y equidad intergeneracional, entre otros.
Las reformas recientes del sistema (2011, 2013, 2021, 2023) se han presentado, de forma más o menos directa, como desarrollo de las recomendaciones del Pacto de Toledo, aunque no siempre con el respaldo de todos los grupos políticos firmantes.
El Pacto sigue siendo la principal referencia política para entender la evolución del sistema y para enmarcar los debates sobre futuras reformas.
Ver también: LGSS, MEI, Factor de sostenibilidad, Revalorización anual.