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Índice de Revalorización de las Pensiones (IRP, derogado)

El Índice de Revalorización de las Pensiones (IRP) fue la fórmula que se aplicó en España para actualizar las pensiones públicas entre 2014 y 2018. La…

El Índice de Revalorización de las Pensiones (IRP) fue la fórmula que se aplicó en España para actualizar las pensiones públicas entre 2014 y 2018. La introdujo la reforma de 2013 con la idea de desvincular la subida anual del IPC y atarla a la situación financiera del sistema, calculando la revalorización como una función de los ingresos y los gastos previstos de la Seguridad Social.

Sus rasgos clave fueron:

  1. Suelo y techo legales: la subida no podía bajar del 0,25 % anual ni superar el IPC más un margen reducido fijado por la norma.
  2. Independencia respecto al IPC: en años de inflación moderada o baja la pensión podía subir un 0,25 %, lo que en la práctica supuso varios ejercicios de pérdida de poder adquisitivo.
  3. Dependencia del equilibrio del sistema: la fórmula incorporaba como variables los ingresos por cotizaciones, el número de pensiones, la pensión media y un factor corrector.

El IRP fue suspendido de hecho en 2018, cuando los Presupuestos Generales del Estado y normas posteriores fijaron subidas conforme al IPC al margen de la fórmula. La reforma iniciada en 2021 lo derogó formalmente y restableció el IPC interanual medio como criterio principal de revalorización para las pensiones contributivas, con reglas adicionales para mínimas y no contributivas.

A día de hoy el IRP no se aplica al cálculo de ninguna pensión, pero sigue apareciendo en debates sobre sostenibilidad y en evaluaciones del Banco de España y de la AIReF cuando se comparan reglas alternativas de revalorización.

Ver también: Revalorización anual, Factor de sostenibilidad, Pacto de Toledo, Pensión mínima.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se introdujo el IRP en 2013?

Para desvincular la revalorización anual del IPC y atarla a la situación financiera del sistema. La reforma de 2013 buscaba que las pensiones subieran solo en lo que el sistema podía asumir, calculando la subida como una función de los ingresos por cotizaciones, el número de pensiones, la pensión media y un factor corrector. El contexto era el déficit acumulado de la Seguridad Social tras la crisis de 2008-2012 y el agotamiento del Fondo de Reserva. El diseño priorizaba el equilibrio financiero sobre el mantenimiento del poder adquisitivo.

¿Cuál era el suelo y el techo de la revalorización con el IRP?

El IRP no permitía bajar las pensiones: fijaba un suelo legal del 0,25 % anual, aplicable incluso en escenarios de IPC negativo. Por arriba, la subida no podía superar el IPC más un margen reducido fijado por la norma. En la práctica, durante los años de inflación moderada (2014-2017) la subida fue sistemáticamente del 0,25 %, lo que se tradujo en pérdida de poder adquisitivo. Esa erosión se convirtió en uno de los argumentos principales para la derogación posterior del mecanismo.

¿Sigue afectando el IRP a alguna pensión actual?

No. La reforma iniciada en 2021 derogó formalmente el IRP y restableció el IPC interanual medio como criterio principal de revalorización para las pensiones contributivas, con reglas adicionales para mínimas y no contributivas. A día de hoy ninguna pensión nueva o vigente se actualiza por la fórmula del IRP. El concepto sigue apareciendo en debates sobre sostenibilidad y en evaluaciones del Banco de España y la AIReF cuando se comparan reglas alternativas de revalorización con el régimen actual.