Soria es la provincia menos poblada de España y una de las que registra menor densidad de población de la Unión Europea. Está situada en el este de Castilla y León, atravesada por el Sistema Ibérico (Picos de Urbión, Moncayo, Sierra del Madero) y por el alto Duero. Su capital, Soria, concentra una parte muy significativa de la población provincial. Núcleos como El Burgo de Osma, Almazán, Ágreda o San Esteban de Gormaz sostienen las dinámicas comarcales.
En el sistema de pensiones, Soria presenta un perfil muy condicionado por su escasa población y su elevado envejecimiento. El Régimen General urbano se sostiene en la capital, con administración pública, sanidad, comercio y un tejido agroalimentario relevante (industria cárnica del porcino, micología, alimentación). El RETA tiene un peso destacado vinculado a explotaciones familiares y al pequeño comercio. El Sistema Especial Agrario integrado en el Régimen General y el RETA agrario tienen presencia muy significativa, vinculados al cereal, al ovino, al porcino y al sector forestal-micológico.
El Régimen Especial del Mar es inexistente. La cuantía media de pensión se sitúa habitualmente por debajo de la media autonómica, lastrada por el peso del agrario. Demográficamente, Soria es uno de los referentes europeos del fenómeno de la despoblación rural intensa, con áreas amplias de la provincia con densidades inferiores a 5 habitantes por kilómetro cuadrado. Esa estructura presiona la ratio cotizantes/pensionistas a la baja de forma estructural. La gestión de pensiones contributivas corresponde al INSS bajo el régimen común; las no contributivas y otras prestaciones asistenciales son competencia de la Junta de Castilla y León a través de la Gerencia de Servicios Sociales.