La pensión bruta es el importe total que la Seguridad Social reconoce al pensionista antes de aplicar retenciones. La pensión neta es la cantidad que finalmente se ingresa en la cuenta bancaria una vez descontado el IRPF y, en su caso, otros descuentos.
La diferencia entre una y otra depende fundamentalmente de la retención fiscal aplicable, que se calcula como si la pensión fuera un rendimiento del trabajo. El porcentaje de retención varía según la cuantía anual de la pensión, la situación personal y familiar (hijos a cargo, discapacidad, edad, etc.) y el número de pagadores. La pensión pública, salvo excepciones, está sujeta a IRPF como cualquier otro rendimiento del trabajo.
Cuando se habla de "la pensión media" en estadísticas oficiales, normalmente se refiere a la cuantía bruta antes de retenciones. Por eso, comparar lo que aparece en una nómina de pensión con la cifra publicada por la Seguridad Social puede generar confusión: no son la misma magnitud.
Las pensiones mínimas y no contributivas también figuran en términos brutos, aunque en muchos casos su importe es lo bastante bajo como para que la retención de IRPF sea cero o muy reducida.
Ver también: IRPF en pensiones, Topes de pensión máxima, Pensión mínima, Revalorización anual.