El IRPF en pensiones es la retención que la Seguridad Social practica sobre los pagos de las pensiones públicas como anticipo del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Las pensiones contributivas tributan, con carácter general, como rendimientos del trabajo.
El porcentaje de retención no es fijo: depende de la cuantía anual prevista de la pensión, la situación personal y familiar del pensionista (estado civil, hijos, discapacidad, edad) y el número de pagadores. Si solo hay un pagador, la propia Seguridad Social ajusta la retención. Si concurren varios (por ejemplo, dos pensiones o una pensión más un trabajo), puede ocurrir que la retención conjunta resulte insuficiente y aparezca a pagar en la declaración de la renta.
Algunas prestaciones tienen un tratamiento fiscal específico:
- Las pensiones por incapacidad permanente absoluta y gran invalidez están exentas de IRPF.
- Las pensiones no contributivas y las prestaciones por hijo a cargo suelen estar exentas o tener tratamiento especial.
- El complemento a mínimos no se considera, en sí mismo, retribución sujeta del mismo modo en todos los casos.
El detalle exacto figura en la Ley del IRPF y en las instrucciones anuales de la Agencia Tributaria.
Ver también: Pensión bruta vs pensión neta, Topes de pensión máxima, Pensión mínima, Pensión no contributiva.