El equilibrio actuarial del sistema es el principio según el cual los ingresos por cotizaciones —presentes y proyectados— deberían cubrir los compromisos de pago de pensiones —presentes y proyectados— durante un horizonte definido. Es la traducción técnica de la pregunta común sobre si "el sistema es sostenible".
Cómo se mide:
- Equilibrio anual: en cada ejercicio, los ingresos corrientes por cotizaciones cubren el gasto en pensiones contributivas, sin necesidad de transferencias adicionales del Estado.
- Equilibrio plurianual: a lo largo de un horizonte largo (40-70 años), el valor presente de cotizaciones esperadas es comparable al valor presente de pensiones esperadas, ajustado por las hipótesis demográficas y económicas.
- Sensibilidad a hipótesis: las proyecciones dependen críticamente de los supuestos sobre esperanza de vida, fecundidad, productividad, salarios reales, empleo y políticas paramétricas. Pequeñas variaciones en estas variables generan diferencias significativas en los resultados.
España utiliza varios instrumentos para acercar el sistema al equilibrio:
- Fondo de Reserva ("hucha de las pensiones"): colchón financiero para amortiguar desequilibrios temporales.
- Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI): cotización adicional finalista para reforzar el Fondo durante el periodo de máxima presión demográfica.
- Cuota de solidaridad sobre los salarios altos: refuerzo de ingresos sin elevar el tope de pensión.
- Aportaciones del Estado previstas por norma para conceptos vinculados a "gastos impropios" del sistema (parte de complementos a mínimos, etc.).
- Cláusula de cierre de la reforma de 2023: la AIReF revisa periódicamente si los ingresos adicionales evolucionan según lo previsto y, si no, se activan medidas de ajuste.
Los informes técnicos de la AIReF y del Banco de España son referencia para evaluar el equilibrio actuarial real del sistema español.
Ver también: Fondo de Reserva, MEI, Gasto en pensiones sobre el PIB, Tasa de dependencia.