La tasa de dependencia demográfica es el indicador estadístico que mide la proporción entre la población inactiva por edad —menores de 16 y mayores de 64 años— y la población en edad de trabajar (16 a 64 años). En el debate sobre pensiones, su variante más utilizada es la tasa de dependencia de mayores, que mide únicamente la proporción de personas de 65 o más años respecto a la población en edad activa.
Cómo se interpreta:
- Tasa baja: muchas personas en edad de trabajar por cada mayor. Sistema de pensiones de reparto cómodo financieramente, suponiendo niveles equivalentes de empleo.
- Tasa elevada: pocas personas en edad de trabajar por cada mayor. Presión sobre el sistema de reparto, ya que cada cotizante "soporta" la pensión de un mayor en cuota mayor.
España presenta una tasa de dependencia de mayores en aumento sostenido por la combinación de mayor esperanza de vida y descenso de la natalidad desde finales de los años setenta. Las proyecciones del INE y de Eurostat anticipan picos importantes en torno a 2045-2050, coincidiendo con la jubilación masiva de la generación del baby boom (1957-1977).
La tasa de dependencia es uno de los indicadores que la AIReF, el Banco de España y la Comisión Europea usan en sus modelos de proyección de gasto en pensiones. La cifra concreta vigente cada año debe consultarse en las publicaciones del INE y de Eurostat.
Conviene no confundir la tasa de dependencia demográfica (proporción de población) con el ratio cotizantes/pensionistas (proporción de personas efectivamente activas en el sistema), que mide algo distinto.
Ver también: Envejecimiento de la población, Ratio cotizantes-pensionistas, Gasto en pensiones sobre el PIB, Equilibrio actuarial.